En el curso del último siglo la evolución del ser humano se ha hecho especialmente en base a desarrollo de la inteligencia racional y de la técnica.
Pero esto tiene una contrapartida peligrosa; sumergidos en obligaciones permanentes, expuestos a una vida siempre "accelerada" en el tiempo, que no te da la posibilidad de vivir a plenitud, no te permite sentir ya que cortamos nuestras emociones, nuestro instinto, nuestra capacidad de amar, de solidaridad.
Por lo tanto se comienza a sentir logros materiales y crece un gran vacío interior juntos con nuestros gestos despedazados por la falta de congruencia interior.
Nos enfermamos.
Nos ponemos insensibles.
No nos respetamos porque estamos en una espiral en forma de exigencias anti- vida.
Nos cuesta entrar en contacto verdadero con otros.
Biodanza te invita a ir a la inversa de esta tendencia, desacelererar y dar prioridad a tu vida, a tu cuerpo, a tus emociones, tus sentimientos y al de los otros, con respeto. |